Una villa integrada en la naturaleza. Los árboles rodean la casa por sus cuatro costados y son ellos los que marcan la relación de cada estancia con el exterior: el interior se abre a la luz y al paisaje, sin barreras innecesarias.
Piscina interior y exterior, para que el agua acompañe la vida de la casa los doce meses del año.
Suelos naturales, tonos arena y grandes aperturas dibujan una distribución donde dentro y fuera son una misma cosa. Cada detalle, desde la carpintería depurada hasta los materiales sin artificios, permite que esta villa envejezca con dignidad, anclada en su entorno y en la calma que lo rodea.
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